Lo que sostiene nuestra sociedad

Escrito porEmilio Fantozzi
Nuestra sociedad no se sostiene solo con confianza, sino en poder depender del otro. Y los tres alineamientos que nos mantienen unidos hace once años.
Nuestra sociedad no se sostiene solo con confianza. Se sostiene en que podemos depender del otro, que es una cosa bastante más concreta: saber que lo acordado se va a hacer, y si no, por lo menos enterarme a tiempo.
Llevo más de once años trabajando con las mismas tres personas. Tres empresas, miles de aprendizajes y discusiones. No me imagino lo difícil que debe ser empezar algo solo, pero encontrar socios con los que puedas remar tanto tiempo tampoco es nada fácil.
¿Por qué no alcanza con la confianza?
Porque no es “yo confío en ti”. Es “yo puedo depender de ti”.
La diferencia es que lo segundo es más concreto: hay algo acordado contra qué mirarlo. Y el aviso a tiempo entra en el acuerdo — si algo no se va a hacer, que me entere antes y no después.
¿Cómo se forma?
Eso se FORMA con transparencia total. Decirse las cosas de frente y rápido, sobre todo las más difíciles.
¿Y las peleas?
Errores y discusiones hemos tenido miles. También cambios de posiciones y reestructuras.
Pero cuando sabes que el foco es seguir mejorando juntos, y son socios lo suficientemente maduros como para no tomárselo personal, cada pelea te deja más alineado de lo que antes estabas. Nunca quedó resentimiento, porque el foco estuvo siempre en el bien común.
¿Qué pasa cuando no se puede depender?
Si tengo que estar revisando lo que hace el otro, o midiendo mis palabras antes de decir algo, pierdes más de lo que ganas. Y se rompe apenas hay presión de verdad.
Eso no es un socio: son compañeros de trabajo, y se rompen apenas las papas queman.
Las tres cosas que siempre nos mantienen unidos

Estar alineados en valores. Es lo único que no se negocia y es lo más difícil de encontrar.
Estar alineados en ambición. Cada uno se mide como quiere y ninguno va a estar equivocado, pero tenemos que apuntar a lo mismo.
Estar alineados en el input que estamos dispuestos a meter. No funciona uno que le mete diez horas al día y otro que le mete dos. Esto es algo que no parece un problema hasta que un día uno estalla.
¿Cuándo se alinean las expectativas?
Antes de empezar. No cuando empieza la fricción.
Es el mismo momento en que las alineas con tu equipo. Y el reparto de roles entre nosotros salió de ahí: en qué eres bueno tú, en qué soy bueno yo. A mí me va mejor en operaciones y procesos; a mi socio, en lo comercial. Lo cuento con el modelo con el que lo hicimos en el concepto del erizo.
Lo que me llevo de estos años
El lujo de haber caminado juntos tanto tiempo.