Serie Frameworks
El flywheel de Jim Collins

Escrito porEmilio Fantozzi
No existe el momento milagroso: empujas la misma rueda pesada en la misma dirección hasta que el impulso acumulado la hace girar sola. Y su reverso.
El flywheel es una rueda pesada que se empuja siempre en la misma dirección: no hay una vuelta que la haga girar, hay muchas vueltas encima de las anteriores. Cada empujón se apoya en el trabajo del anterior, y por eso lo que la frena casi nunca es un error grande. Casi siempre es un sí a algo que parecía interesante.
El modelo es de Jim Collins, en Good to Great (2001), y lo desarrolla entero en el monográfico Turning the Flywheel (2019). Es el mismo autor del concepto del erizo, y las dos ideas se apoyan: el erizo dice en qué dirección empujar, el flywheel dice que hay que seguir empujando ahí.
¿Cómo se ve un flywheel?
Collins nunca dibuja una rueda vacía. Cada figura suya es el flywheel de alguien, con sus pasos nombrados, porque su punto es que un flywheel no es una metáfora: es la cadena concreta de esa organización. Este es el de Amazon, tal como él lo dibuja.

Los pasos no van numerados. El orden lo dan las flechas, y el último alimenta al primero: sin ese cierre no hay flywheel, hay una lista.
Ninguno de los cinco es más importante que los otros. Ese es el punto que se pierde cuando la rueda se cuenta como un embudo.
¿Por qué no hay un momento milagroso?
Porque el impulso es acumulado, y lo acumulado no tiene un momento. Empujas la misma rueda pesada, en la misma dirección, vuelta tras vuelta, hasta que el impulso la hace girar sola.
Esa es la parte incómoda del modelo. No hay una vuelta que se pueda señalar, así que tampoco hay una vuelta que se pueda saltar.
¿Cuál es su reverso?
El círculo vicioso, que Collins cuenta en prosa y no dibuja. Es cambiar de dirección con cada moda, buscar el golpe salvador, y frenar la rueda justo cuando empezaba a girar.
Visto desde adentro rara vez se siente como un error. Se siente como estar atento a una oportunidad.
¿Dónde lo usamos nosotros?
En software esto pasa mucho. Un cliente te pide una funcionalidad, la adoptas porque crees que te va a abrir mercado, y mientras tanto te olvidas de la deuda técnica que ya tenías y de lo que te vienen diciendo los clientes que ya están adentro. Terminas haciendo cosas para la venta nueva y descuidando tu base instalada.
Lo que nosotros intentamos es no soltar lo que ya está funcionando. Si la rueda avanza, se sigue empujando, y no se frena para irse a la del costado por más novedosa que se vea.
El modelo es de Jim Collins, en Good to Great (2001) y Turning the Flywheel (2019).