Cómo medir la satisfacción de tus clientes
Escrito porEmilio Fantozzi
Las cuatro variables que miramos para medir una cartera de clientes: a quién le preguntas, cuándo, cuántos participan y qué estás midiendo.
Para que medir la satisfacción de tus clientes te sirva para gestionar la cartera, tienes que acertar en cuatro cosas: a QUIÉN le preguntas, CUÁNDO le preguntas, CUÁNTOS participan y QUÉ estás midiendo. Si fallas en cualquiera de las cuatro, el indicador distorsiona la realidad de lo que está pasando.
Un NPS alto no te salva del churn, y uno bajo tampoco significa que ya perdiste al cliente. La percepción está muy relacionada con la retención, la recompra y la recomendación. Pero a veces tener un KPI te da un falso sentido de tranquilidad.
“Cuando la anécdota y los datos difieren, te recomiendo creerle a las anécdotas.” — Jeff Bezos
Estas son las cuatro cosas que miramos nosotros para gestionar una cartera.
¿A quién le preguntas?
No es lo mismo la opinión del usuario operativo que la del tomador de decisión. El que usa tu producto todos los días y el que decide si renovar o recomprar casi nunca son la misma persona.
Y según a quién le preguntes, la acción que tienes que tomar es distinta. A veces el que toma la decisión no está viendo el retorno que tú ves: está viendo un costo y muy poco de lo que ese costo produce.
¿Cuándo le preguntas?
Una vez al año, en este caso, sí hace daño. No puedes tener una relación comercial y no saber qué opina el cliente por once meses.
La relación casi nunca se rompe el día de la renovación. Se rompe callada, antes: el cliente deja de pedirte cosas, baja el consumo, no le encuentra valor rápido a lo último que le vendiste. Si le preguntas una vez al año, te enteras cuando ya no hay mucho que hacer.
Nosotros lo partimos en dos: medimos por transacción o por hito, según el journey del cliente, y cada trimestre les mandamos a los contactos clave y a los decisores una encuesta relacional más robusta.

¿Cuántos participan?
No todos responden, pero no hace sentido que no les preguntes a todos su opinión. El que no responde también te está diciendo algo.
Acá es donde el canal pesa más de lo que parece. Midiendo solo por correo, el benchmark de la industria está entre 2% y 5% de respuesta. Sumando WhatsApp con plantilla y reenvíos programados, nosotros llegamos a 15-20%. Con un agente que conversa por WhatsApp con cada cliente, en el momento correcto, hoy estamos en más de 40% promedio por campaña. Cómo llegamos ahí lo cuento aparte: De 5% a más de 40% de tasa de respuesta.
¿Qué estás midiendo?
Saber si un cliente es promotor o detractor no te explica qué estás haciendo bien y qué tienes que mejorar.
La razón por la que un cliente te compra casi nunca es solo tu producto: es también el servicio que viene después de la venta, los tiempos de entrega, el stock disponible, la cercanía cuando algo sale mal. Por eso, cuando evaluamos la salud de una cartera, no buscamos entender solo cómo ven el producto. Empezamos por la propuesta completa: qué es lo que le está prometiendo la marca al mercado y cómo están cumpliendo esa expectativa. Recién después se puede aterrizar eso en variables que se midan y se gestionen.
¿Y después de medir?
En el mundo ideal cada cliente tendría un ejecutivo asignado encargado de averiguar cómo están. Pero obviamente eso no escala. La tecnología sí nos permite llegar a evaluarlos a todos, a tiempo y con las preguntas correctas.
Lo que la tecnología no hace sola es lo que viene después: que la señal termine en una corrección. Medir la satisfacción de los clientes y pedirles retroalimentación no es gestionar una cartera. Es la primera mitad.